domingo, 22 de mayo de 2016

Love Birds

La duración de Love Birds, el último corto de Alberto Adsuara, es de unos 10 mn aproximadamente y por eso antes de ponerme a componer o improvisar, en esta ocasión se hace necesario proyectar un guión sonoro que trabaje al servicio de las imágenes en los distintos momentos dramáticos a lo largo del metraje. El realizador sabe lo que quiere y eso agiliza el trabajo enormemente: establecemos un primer boceto ya bastante preciso en cuanto a los tiempos, las connotaciones del sonido y también los imprescindibles silencios, que se fue concretando hasta el resultado que hoy avanzo. El corto se presenta a concursos que prohiben su difusión previa y el público tendrá que esperar un poco para verlo online, pero copio aquí el enlace a los dos temas principales junto a un par de los inquietantes fotogramas que acompañan.


(click sobre el título para oír >)  Love Birds - Blues 

Para la escena del baile de la protagonista, un blues muy sencillo de progresión clásica que se va "ensuciando" y espesando  a medida que avanza junto a las imágenes y se mezcla con las voces en el corto. Al contrario de lo que sería más lógico (que la actriz baile al son de la pieza), las circunstancias obligaron a componer esta -más que nunca- "falsa diégesis" al son de una danza previamente rodada, adaptándose a su tempo y su sensualidad.

Separado de las imágenes y la pista de sonido propio (un diálogo emitido por una televisión, que funciona ya a su vez tanto como falsa pista diegética, como como pieza incidental durante el corto),  el final de mi composición tal vez parezca un tanto injustificado, pero invito a oirlo en su contexto más adelante.

(click sobre el título para oír >)  Love Birds - TV music box 

Un batir de alas, el alboroto de unas gaviotas que parecen reirse de la protagonista, el crepitar del fuego: también aquí incorporo sonidos reales a un tema que en esta ocasión es totalmente incidental. Sobre una secuencia de notas básicas que reproducen la melodía anónima clásica de los eventos en el circo, las ferias, las tómbolas, las tragaperras (el director escoge el camino), me hipnotizo a mí misma mientras voy añadiendo capas de piano, jugando a ocupar los huecos del tiempo que marca el metrónomo, persiguiendo intersticios y solapamientos; aplicándome al día siguiente simplemente a deshacer los nudos de la red que tejió la suerte principalmente sola.

El tema debía sonar ligero y despreocupado... aparentemente.  No sé si he conseguido lo que también pretendía: que el ostinato resulte obsesivo, hipnótico, como la melodía de las cajas de música, como las pantallas de televisión. Como la protagonista de LoveBirds...





sábado, 7 de mayo de 2016

Música para microfilms / Microfilm Scores

Alberto Adsuara sigue confiándome la música de sus últimos microfilms y yo le agradezco la oportunidad de experimentar componiendo piezas muy cortas para secuencias que ya resultan visualmente impactantes. La música tampoco necesita palabras, pero aprovecho el blog, como vengo haciendo, también como simple registro del trabajo.

Wrong Love


La secuencia exige cambiar radicalmente el tempo, el tono y también la instrumentación que utilicé en el microfilm anterior. No dudo en partir de la base rítmica de un latido y no dudo en trabajar sólo con percusión. Dispongo de una batería interminable que recoge el más leve movimiento de mis músculos sincopando huecos del ritmo que acumulo superponiendo capas/pistas. Tras dos horas de diversión obsesiva, la grabación me ha salido tan fácil y "visceral" que esta vez no tengo dudas: mañana la lijo y la pulimento. Al día siguiente la encuentro asilvestrada en exceso y me parece sólo una buena base. Ajusto afinación, volúmenes y redobles y añado un bajo para que se entienda mejor "la melodía": podría orquestar todas las que subyacen y añadirlas (y tal vez acabe haciéndolo), pero por la tarde vuelve a resultarme imprescindible su rudeza y la doy por terminada así desnuda. Aquí sí utilizo loops de audio real: un masticar y unos besos, que me gustan crudos y no disimulo. El microfilm no incluye la versión definitiva de la música (el realizador no es culpable de mis infinitos retoques), que sí se puede escuchar aquí en Soundcloud.

Ser o no ser


..."Cállate (durante un rato)" es lo que me digo a mí misma a menudo y es el título que le he puesto a esta pieza, que sí es original y me ha salido casi de un tirón para Ser o no ser. Al terminarla, me parece tan delicada, sensual y risueña como la secuencia merece, pero no sé si con la mañana me parecerá un horror (o quizá que el tono impone demasiado mis propias conclusiones): se la mando sin barbecho al realizador. Sus comentarios me ayudan a simplificar efectos: cambio el "acordeón" (... que en realidad era un saxo alto, y se suponía que debía sonar a eso) por un "fagot" (si es que consigo que lo parezca!).

Intento mejorar el sonido. Lo único que no me gusta es culpa mía en la calidad del audio de los vídeos finales: determinados volúmenes, ecos y reverberancias que, aunque espero que no note todo el mundo, a mí me irritan como errores cada vez que los oigo. Me temo que necesito dedicar tiempo a aprender a ecualizar: vuelvo a agradecerle a Adsuara esta nueva oportunidad... junto con su falta de escrúpulos. El microfilm no incluye la extensión completa de la música, que sí se puede escuchar aquí en Soundcloud.

DeathBlues


Para DeathBlues recurro a un tema que ya tenía compuesto: Winter Quarter/ Cuartel de Invierno. Al inicio entran los primeros cuernos (o a eso pretendía que sonaran) y al momento la vocación de danza de castillo, de minueto triste. Textura y color que me parecieron adecuados a los del microfilm, tanto como el hecho de que la melodía tenga, en este caso, un final (más redundante en lo palaciego todavía) que siempre me sonó a final del cuento: colorín colorado y un libro en la secuencia se ha cerrado.

Iba a darla por terminada tal cuál pero seguía sintiendo como un fracaso no proporcionarle un blues a una obra que ya en el propio título manifestaba claramente su voluntad. Sin más expectativa que la del experimento, le di una vuelta de tuerca a la pieza cambiando la instrumentación de cuerdas, flautas traveseras y piano a contrabajos, vientos desgañitados y acústica y.... oh! ¿qué me encuentro? ¿un blues que no lo es? ¿un regusto a San Bernard Herrmann de TaxiDriver -definitivamente, no tengo vergüenza-? Edito los dos temas para que encajen en el montaje de video: su estructura es idéntica y sólo varía la instrumentación. Espero que Alberto decida.

Y me responde: "He escogido la primera, pero he dudado bastante. la segunda tiene un aire a procesión de Semana Santa gaditana que me entusiasma, con saeta incluida."¡...!.... La perspicacia de mi amigo me proporciona sin saberlo un momento impagable de pasmo y revelación: ¡qué TaxiDriver ni qué metrópolis!, ¡qué calles de NY ni Los Angeles!: ¡me ha salido una procesión! No podría hacerme más ilusión: me duermo acordándome de Buñuel y de Solana, y también recordando otras fanfarrias (¿cómo podría comprenderme nacida en esta ciudad sin una banda municipal incrustada en el cerebro?) y cómo, durante los meses de fiestas en los que el oído se resigna a soportarlas interminables e impuestas, de tiempo en tiempo (y suele coincidir con el final del día, cuando la orquesta vuelve cansada del pasacalle, y, o, borracha, y, o, desmembrada), alguna melodía consiguió despertarme del hartazgo obligándome a oler Al-Andalus... aunque fuera durante unos segundos solamente.

Añadida finalmente a Dirty dream, la secuencia hace brillar la música como si hubiera sido creada para ella y dignifica mi composición restituyéndole algo de ese color a jazz oscuro que tanto me entusiasmó reconocer contaminado por las fiestas de pueblo. Por fin estoy satisfecha: esto es blues y es death, sólo que a la española.

Aquí la pieza musical entera: esta versión creo que suena limpia (es mucho más difícil ecualizar vientos).

viernes, 25 de diciembre de 2015

Sentido sentido

...Intento imaginar el conjunto imposible de las palabras que he pronunciado o escrito a lo largo de mi vida y me produce vértigo esa cacofonía, el volumen de la pira de letras hueca que se aplicaron a ordenar mi cerebro y mi laringe con esfuerzos inconstantes -que ardieron en un segundo-, dedicados a intentar sin éxito perseguir razonamientos con los que petrificar lo que no necesitaba explicarme a mí misma tanto como lo que sigo sin comprender. Ninguna de esas palabras se hizo cargo de nada. Todas resultaron injustas, prescindibles, excesivas o insuficientes, todas fueron torpes, imprecisas, erradas, desesperadas, falsas.  Mi arrogancia me avergüenza: si el logos se construye hablando, entonces mi razón es tan indolente, tan superficial y endeble como todo lo que sale por mi boca. Y tal vez sea hora de cerrarla -también la boca- y desistir.

Asumo de mi entendimiento que su alcance, su fiabilidad sean los de un instante en el tiempo -lo que dura un recuerdo en la memoria de un pez-, mi conciencia, la de un animal.  Mi razón limita al borde de mi piel irresponsable y deduce de mis vísceras. Discurre a empujones de un corazón demasiado tórrido, rebotando de mis manos de aprendiz de primate obsesivo a mi cerebro perpetuamente ensimismado, de mi oído de polilla taxativa a mis retinas de halcón narcotizado, del olfato de un sabueso riguroso a mi boca invariablemente ansiosa.

Yo tampoco "sé vivir". Acepto que soy sólo carne palpitando, un animal más, estupefacto sobre un risco frente a las estrellas, de los que andan solos porque espantan, auto-confinado al silencio y los sueños. Allí es al menos donde me siento a salvo. Allí es a donde siempre vuelvo.


ADENDA:


A los 25 empecé lo que pretendía que fuera mi segunda carrera y me matriculé en el Conservatorio. En aquél tiempo el examen de acceso consistía en tararear primero unas cuantas escalas que el examinador improvisaba al piano y cantar después una canción tradicional, elegida por el aspirante siempre y cuando estuviera incluida en el Cancionero Español. Aprobé con mi versión -rara, sí... pero perfectamente entonada- del clásico "No te mires en el río", y durante dos años estuve sentada en la última fila cantando a pleno pulmón -Doña Pilar, la profesora, así lo recomendaba- secuencias de solfeo junto a niños con pantalón corto: lo pasaba de muerte... Pero empezaron a ser demasiados horarios y nuevos exámenes que estudiar para alguien que venía haciéndolo los últimos 18 años, que acababa de independizarse, trabajaba por la mañana y preparaba su primera exposición y un doctorado por las tardes. Dejé el Conservatorio y me conformé con empezar haciendo labores de pinche torpe los fines de semana con mis amigos de Nonipoco -los Talking Heads de la terreta- para acabar componiendo alguno de sus temas y bastantes arreglos. Cuando conseguimos sonar de forma más que digna, pasamos de atronar a los vecinos con amplificadores del tamaño de una lavadora y repeticiones obsesivas, a hacerlo todos los sábados en un pub de barrio ante media docena de parroquianos e incondicionales. Nunca intentamos ir más allá: ninguno pensaba en otra cosa cosa que no fuera disfrutar haciendo ruido y allí, simplemente, nos dejaban. Por falta de tiempo, Nonipoco se disolvió en su punto álgido -como debe ser-: con un repertorio original, bastante amplio, y que empezaba a sonar muy potente y empastado (espero digitalizar pronto las grabaciones que conservamos). Me quedé sola con mi piano -sintetizado- y durante casi dos décadas no volví a tocarlo más que muy de vez en cuando; para no olvidar las pequeñas piezas que había compuesto, pero también cada vez que perdía las ganas de pensar. Hace seis años, para sobreponerme a los días necesité algo más que dejar simplemente que pasaran, y ahí estaba el piano en su funda, listo para oirme sin hacer preguntas, y ahí estaban también los medios por primera vez: un cable de midi y nuevos programas de software me permitían grabar composiciones y corregir mis errores, editarlas, añadir instrumentos, sonar como una banda o como una orquesta sinfónica, multiplicarme por 7 o 70. Volví a pasar de disfrutar la música de otros a querer hacer la propia, la que quería oír, con el mismo hambre y por la misma necesidad.


La música fue mi primer instinto documentado, mi primer asombro, primer juego solitario, primer proveedor de júbilo y primero de congoja. Desde entonces, he sido aprendiz de pianista, bajista frustrada, solista de riffs de guitarra eléctrica en mis sueños, cantante sentida en la ducha y el karaoke. Y jugar a hacerla es lo único que consigue hipnotizarme la tristeza, librarme a mí de mí, sacarme afuera o devolverme adentro, gastar mis excesos de emoción o restituirla, librarme de la superficie verbal, traerme de vuelta a un territorio donde apenas manda mi cerebro. Hacer música es como nadar despacio: entrar en otra dimensión.


Me gusta andar cuando no tengo preocupaciones con alguna musiquilla en la cabeza; a veces las murmullo para mí, a veces la silbo; mis pasos siempre inician solos la base del ritmo, todo lo tiene; a veces, la nota del sonido de una sirena, un golpe, una voz, el ladrido de un perro entra a tiempo y completa melodías de forma inesperada, dirige el camino en una dirección imprevista; otras veces, esas mismas interrupciones me hacen perder la pista, y a menudo bastan los pasos para recuperarla al ritmo. Hasta el terrible paisaje sonoro de una ciudad resulta fértil a la hora de intentar "atrapar mariposas": en ninguna otra tarea la suerte forma tan parte del juego, del proceso, e interviene tan a menudo, fácil, tan provechosa. Mi responsabilidad acaba pronto: cualquier semilla florece si el jardinero la atiende. Añado capas, veladuras y textura, pinceladas, borro. Nunca espero lo que acabó creciendo: me aplico a hacer audible lo que un germen ostinato va pidiendo. Ese es justamente el juego.


Todo tiene ritmo. Ni siquiera cuando escribo dejo de escucharlo en las palabras y así, acabo desquiciando su sentido jugando a apurar sonidos, forzándolas a retumbar: la música me libra de su coartada, y de su precisión inexcusable, y de mi desesperante torpeza. Siendo todavía más bruta, sin embargo a través de las notas no duda la emoción -siempre es muy simple, está en la garganta- del impulso que la empuja, no se detiene a analizar fundamento de lo que la precipita: simplemente estalla, o susurra, o enmudece aquí y ahora: no hace cálculos de más tiempo que el de sus propios latidos, no se pospone al futuro, nace, se ejecuta y muere en eterno presente sobre el silencio, su contrario complementario, su origen. Precede al lenguaje y empieza donde acaba éste, fuera de los límites de la razón u obedeciendo a una inefable: razón sensual, lógica epidérmica que obedece a un sentido sentido por los sentidos.


Trabajo dulce que no es trabajo: juego de nuevo hipnótico y obsesivo (que se alimenta de él mismo y no descansa hasta que no agota). Juego de nuevo a mi alcance, porque se deja jugar en solitario, y que sin embargo es el único que disfruto haciendo en grupo. No hay nada comparable a la experiencia de interpretar música entre varios (no importa el género, ni su calidad; no hacen falta ni siquiera instrumentos, basta cantar para comprender lo que reconozco y envidio cada vez que miro las caras de los músicos en cualquier concierto): gente desvestida de discurso (lo más parecido a una orgía) consiguiendo hacer hablar al cuerpo, manifestaciones de simple emoción y, si hay suerte y todo encaja por un momento, consiguiendo una más grande entre todos. Participar garantiza momentos de gozo, felicidad verdadera que nadie debería morir sin experimentar, oportunidades de verdadera trascendencia metafísica: "À part dans l’acte sexuel, il y a peu de moments dans la vie où le corps exulte du simple bonheur de vivre, est rempli de joie par le simple fait de sa présence au monde." Houellebecq lo expresa de una forma muy sencilla. A mí me excusa que aún estoy sólo aprendiendo a callarme.



lunes, 13 de julio de 2015

Work in progress soundtrack: "Angel Bussiness (la serie)"

Alberto Adsuara, reconocido fotógrafo y ensayista valenciano, con varios cortos a las espaldas y una vastísima cultura cinematográfica, escoge la ambientación musical que compongo para el teaser y varias secuencias que se proyectarán entre otras durante la presentación de su nuevo proyecto, la web serie Angel Business (que me honra incluyéndome en su ficha técnica). Nunca le agradeceré lo suficiente a Alberto su falta de prejuicios a la hora de juzgar la música que le presenté (aunque ésta fuera obra de una amateur): aceptándome "numerosa", sin desconfiar de que mi demostrada "promiscuidad creativa" pudiera afectar al rigor de mi trabajo, me ha permitido disfrutar una de las oportunidades más extraordinarias que se le pueden presentar a un músico (aunque éste sea profesional). Ha sido un lujo, además, trabajar para alguien con tanto talento y un reto enormemente excitante poner música a planos tan hermosos y textos tan suculentos.

Espero haber estado a la altura. Del nivel que no haya podido alcanzar, me excusaré seguro, argumentando que me incorporé tarde al proyecto y han sido sólo siete semanas contra reloj. Sin embargo, la urgencia me ha proporcionado una experiencia impagable obligándome a tomar decisiones rápidas, confíar en la intuición, en la emoción, y en la suerte (por eso adoro hacer música), incorporar la del director e interpretar su visión, trabajando "al revés", destilando de los fragmentos un tema principal/leitmotiv que sólo ahora empieza a configurarse, quizá así, de la forma más natural. En cualquier caso, me daré por satisfecha si finalmente he conseguido que la música "desaparezca" en el recuerdo, al servicio de las estupendas secuencias. Si no es así, espero que el público le dé al menos una oportunidad a la serie. No sólo su sorprendente guión y calidad fílmica lo merecen: dependerá únicamente de la iniciativa de tipos tan valientes y animosos como Adsuara que la industria del audiovisual valenciano tenga oportunidad de renacer de sus cenizas.

Angel Bussiness se presenta el día 16 de julio en la sala de cine del Centro Octubre, en Valencia a las 7,30. La entrada es libre y gratuita (aunque el aforo es limitado): estáis invitados.

Pasada la Première, completo este post con enlaces a la música y un fotograma por cada una de las secuencias que he tenido la oportunidad y el placer de ambientar, en el orden en que las compuse y con algunas notas sobre el trabajo. Los temas que presento son "artificiales" en la medida en que no suenan durante las secuencias de forma ininterrumpida o con esa duración: la música en Angel Business está plagada de silencios porque convive con los diálogos, interviene en ellos.

Alberto Adsuara, renowned photographer and Valencian essayist with several shorts at his back and a vast film culture, choose the background music I compose for the teaser and several sequences to be screened among others during the presentation of his new project, the web series Angel Business (among which technical staff I am honored to be included). I will never thank enough Alberto for his lack of prejudices when judging the work that I presented him (although it was the work of an amateur): accepting me "large" without distrust my "creative promiscuity," he has allowed me to enjoy one of the most extraordinary opportunities that can be presented to a musician (although he is professional). It was a luxury, also, to work for someone as talented and an enormously exciting challenge to put music to such good shoots and so succulent texts. I hope you like the result of my work. For the quality level that I could not reach, I will be excused by joinning late the project: it has been just seven weeks against clock. However, the urgency has provided me invaluable experience forcing me to take quick decisions, trust in my intuition and luck -that's why I love making music-, incorporate and interpret director's vision, working "backwards", distilling from fragments a main theme / leitmotiv that only now begins to take shape, maybe so, in the most natural way. In any case, I will be satisfied if I've finally arrive to make the music "disappear" to serve the mood, the emotion, the content of the great sequences. If not, I hope the public will give at least a chance to the series. Not only the surprising film quality efforts of a lot of people deserve it: it depends solely on the initiative as brave and courageous as Adsuara types that Valencian audiovisual industry has a chance to be reborn from its ashes. Angel Bussiness Première is on July 16 at the auditorium of the Center October in Valencia at 7.30. Admission is free (although seating is limited): you are all invited. Here is the beautiful poster, a frame for each one of the sequences I have had the opportunity and pleasure to illustrate (in the order in which I wrote the scores, and with some of the ideas that haunted around) and links to the music. The tracks that I present are "artificial" as they do not sound uninterrupted during sequences or with that duration: Angel Business music is full of silences because it coexists with the dialogues, is involved in them. 


A0 - Angel (Dub) - Cuando me incorporo, la serie ya cuenta con un preciosa cabecera de motion graphics y música a cargo de Guillem Zaballos. Primeras impresiones: fotografía extraordinaria, cuidado meticuloso de la luz y el color, montajes atrevidos junto a planos del mejor clásico, fragmentos de un relato que sólo intuyo todavía, fragmentos de melodías de todos los tiempos, sonidos de la ciudad, de las máquinas, personajes que hablan de libros, de filosofía, diálogos y monólogos sin desperdicio, misterios, pero también mucho humor, sexo, interpretaciones intensas, mujeres dolidas, y mujeres duras, justicias... o venganzas, hombres "que son como son", placeres que se pagan, que dejan huella... El primer borrador -seguramente excesivo, entusiasmado- de ese paisaje sonoro que apenas empiezo a conocer: Angel Theme DUB.

I just sit up and the series already counts on a beautiful entrance motion graphics and music by Guillem Zaballos. More First impressions: extraordinary photography, amazing care of light and color, fragments of a story that I still only intuit, fragments of all time melodies, sounds of the city, technology, characters that talk about books, dialogues and monologues without waste, intense performances, hurted women, tough women, exquisite tortures, pleasures that leave their mark. The first draft of this soundscape I'm just beginning to know: Angel Theme DUB. 



A1 - Justicia por amor - Alberto me descubre la extraordinaria banda sonora de Jon Brion en Punch-Drunk Love y a los dos nos apasiona la de Stewart Copeland en Rumble Fish: la idea está muy clara. Disfruto muchísimo acompañando con distintas percusiones una secuencia tan buena y una interpretación tan potente como la de Cristina Fenollar. Mi entusiasta base rítmica primera se suaviza por el camino: las actrices no la necesitan.

Alberto discovers me Jon Brion's soundtrack for Punch-Drunk Love and we both passionate Stewart Copeland's Rumble Fish one. I really enjoy trying percussion accompany a text so juicy and so powerful interpretation as Cristina Fenollar's one: my first enthusiastic rhythm base becomes softened by the way. 



A2 - La ceremonia - Seguimos experimentando sólo con ritmo duro (como lo hace Begoña...): batería asincopada, contrabajos de jazz y un poco de humor (el mejor, siempre es negro). La expresividad de Elena Climent me lo pone fácil y dicta las variaciones. / We continue to work only with hard rythm (as Begoña does...) unsyncoped battery, jazz bass and a bit of humor at the end. Elena Climent's expressiveness makes the work easy and dictates variations. 


A3 - Lucrecia y Lubna - Coincidimos en variar el tono radicalmente pero seguimos intentando aprovechar al máximo "el carácter", de un solo instrumento: no hay tiempo para orquestaciones complicadas... ni tampoco necesidad ninguna. Esta vez sólo uso cuerdas: a veces frívolas, a veces frágiles, a veces siniestras, como lo son Lucrecia y Lubna. Por el camino, no puedo evitar enamorarme de las dos. / Strings sometimes sinister, sometimes comic, sometimes tender, like them. 



A4 - El árbol o su idea - El director permanece abierto a cualquier sorpresa (es un alivio trabajar con alguien que no malinterpreta o persigue, aun forzada, la "ilusión de coherencia") pero sabe lo que busca: descartamos la guitarra acústica y partimos del órgano; órganos sintetizados, que intento hacer sonar líquidos, a metafísica -no puede haber un trabajo más divertido que éste...-. El latido de LyL marca el ritmo. Por fin tengo el guión entero de la primera temporada, casi 100 páginas que se leen de un tirón y me impiden despegarme (a pesar de que yo sí conozco la trama): Angel Business no sólo mantiene y dosifica perfectamente su intriga, sino que además constituye por sí mismo un delicioso opúsculo -tejido con metarrelatos, referencias cinematográficas, literarias y también sonoras, y además, mucho humor-; un ensayo que desafía directamente a re-pensar las contradicciones, trampas o indulgencias con las que somos capaces de engañar a la verdad, a la razón, al conocimiento.... y hasta a nosotros mismos, cuando se trata del amor o el deseo, y también la soledad. / Which is more real: the tree or it idea?: liquids, metaphysical, eastern organs. At last I have the entire script of the first season, almost 100 pages that I read without detach (although I do know the plot): Angel Business not only maintains and doses well its intrigue, but also constitutes in itself a delightful booklet -full of metanarratives, film, sound and literary references, and also humor; an assay that directly challenges to re-think contradictions, traps or indulgences with which we deceive truth, reason, knowledge .... and even ourselves, when it's about love or desire , and loneliness. 



A6 - El sueño de Lucrecia - Alberto me habla de la fantástica banda sonora de Only God forgives de Cliff Martínez, y "escucha" viento en la escena: ese material (visiones, ideas, preferencias del autor) podría parecer restrictivo, sin embargo a mí me ayuda, me inspira y me facilita el trabajo enormemente. Poco a poco el tema principal se va destilando en "variaciones sobre la melancolía" que aquí, discurren de nuevo, inevitablemente, sobre el ritmo de un latido y la textura de las máquinas. (CONTINUARÁ.... ) / Alberto talks me about the fantastic soundtrack of Only God forgives by Cliff Martinez, and "listens" wind in the scene: the "material" (visions, ideas, preferences) might seem restrictive, however it helps me, inspires me and greatly facilitates the work. Gradually, a main leitmotiv is being distilled in "Variations on melancholy". (TO BE CONTINUED ....)