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Alguna respuesta para preguntas poco frecuentes:


Hago música electrónica. Para componer utilizo un piano/teclado de cuatro octavas con teclas de tamaño convencional. Su conexión midi, a través de un programa de software, me permite grabar en tiempo real lo que comienzo improvisando (cuando es para video, directamente sobre las imágenes que veo por primera vez), dejándome llevar por algo tan superficial como es la emoción inmediata. Más tarde, una vez concretado más o menos el primer arrebato, intento escuchar "desde afuera" el artefacto. Y corrijo, edito y arreglo, cambio instrumentos, añado capas y claroscuro, ordeno caos como si me fuera ajeno. Pero no suelo cambiar sustancialmente la dirección de lo que se desencadenó primero.

Escojo los instrumentos que suenan más "reales": piano, cuerdas, vientos sencillos, bajos de jazz, percusiones. En un 1% de mis composiciones, es decir, raramente, o casi nunca, utilizo samples, loops ajenos pre-programados y, cuando los incorporo, son instrumentos aislados, de percusión básica (cuando suenan mejor que los que yo construyo) o sonidos grabados emitidos por cosas reales (por humanos, de la naturaleza) que me gusta utilizar como instrumentos.

Soy responsable de todas y cada una de las notas y acordes. Y aunque, a excepción de mi teclado, utilizo instrumentos que no son reales, sí lo son mis decisiones, mi oído, mi sentido del ritmo, mi memoria, la emoción que me mueve (la logre o no transmitir), y el tiempo en el que todo junto se ejecuta, al menos, por primera vez. La música, aunque sea grabada desde que se inventó el fonógrafo, al menos para mí, está ligada tanto al goce inmediato como a su recuerdo.

Finalmente, intento distanciarme aún más y ecualizar el conjunto de la forma más correcta posible, porque el medio me obliga a ser también el aprendiz de director de la orquesta que me interpreta y a la vez el aprendiz de ingeniero de sonido que lo graba. No me quejo: dispongo de las herramientas que me permiten intentarlo y divertirme creo que casi tanto como si lo fuera en realidad.


Some answers to not frequently asked questions:


I make electronic music. I use a keyboard / piano, 5 octaves with standard size keys to compose. A midi connection allows me to record in real time what I improvise (when it's for video, directly over the images that I see for the first time) letting me go by something as superficial as immediate emotion. Later, once accomplished the first outburst, I try to listen "from outside" the artifact. And I correct, edit and fix, change instruments, add layers and chiaroscuro, I order chaos as if I were outside. But I do not usually change substantially the direction of what is triggered.

I choose instruments that sound more "real": piano, strings, simple brass, jazz bass, percussions. 1% of my compositions, ie, rarely, or never, I use samples, pre-programmed loops, and when I do, they are single basic percussion instruments (shakers sound better than I build) or sounds from real things (I like to add human or nature sounds used as instruments).

I am responsible of every one of the notes and chords. And although except for my keyboard, I use instruments that are not real, yes they are my decisions, my ear, my sense of rhythm, my memory, emotion that moves me (I achieve or not transmit), and the time that everything runs together, at least for the first time: music, even recorded since the phonograph was invented, at least for me, it is linked both to the enjoyment as his memory.

Finally, I try to distance myself further and equalize the whole as correctly as possible, as if I were both the apprentice conductor of the orchestra who plays me and the apprentice sound engineer who recorded. I'm not complaining: at least, I have tools that allow me to try it and I enjoy myself almost as much as I were.